La mayoría de herramientas terminan donde empieza el trabajo: te dan un producto y un PDF, y el fin de semana entero se te va montando la página. Krevio acaba con el producto creado en tu Shopify, la landing publicada, las imágenes en tu propio CDN y las reseñas dentro. En borrador, esperando tu visto bueno.
Esta es la página que se entregó para un producto real, tal cual quedó: 12.382 píxeles de alto, hero con CTA a la vista, mecanismo explicado, comparativa, prueba social y garantía. Puedes recorrerla en escritorio y en móvil sin salir de aquí.

Desplázate dentro del marco · página completa
Una landing de cosmética y una de herramienta de gimnasio no se parecen en nada: ni el color, ni la tipografía, ni el radio de las esquinas. El nicho se detecta de las palabras del propio producto y arrastra el tema entero. Cámbialo aquí abajo y verás que el bloque es el mismo: lo único que cambia son los tokens.
El mismo bloque, el mismo orden, el mismo HTML. Cambian los tokens: color, tipografía y radio de las esquinas.
El que compra alivio no quiere fiesta: quiere que parezca serio y limpio. Papel crudo, tinta casi negra y una serif editorial. Es el tema por defecto cuando ninguna palabra dispara otro.
Desliza para ver los siete temas →
Las imágenes que salen de un generador viven en una URL temporal que caduca en 24 horas. Una landing que las referencie amanece rota al día siguiente. Krevio las descarga en memoria y las sube a la tienda antes de reescribir la página, así que todo lo que queda apunta a tu propio dominio de CDN.
Para crear productos y subir ficheros hace falta un token de tu tienda, y ese token es la llave de tu negocio. Se guarda cifrado con AES-256-GCM, con la clave fuera de la base de datos y el vector de inicialización y el tag de autenticación en columnas propias. Los permisos son los mínimos que hacen falta.
shop_domain tutienda.myshopify.com
access_token 9f2c8ae1d4… (AES-256-GCM)
token_iv c3b71e4f9a20…
token_tag 7d51e0aa93cf…
scopes write_products, write_filesUn agente que dice haber montado la landing no prueba nada. El auditor abre el fichero real y comprueba cosas verificables: que el botón de compra se ve sin hacer scroll a 375 píxeles, que las media queries van de móvil hacia arriba y que no hay ni una reseña escrita a mano dentro del HTML.
El ciclo termina con la tienda montada y en borrador. Nadie enseña nada a tus clientes hasta que lo has mirado: puedes cambiar el precio, tocar el copy, quitar una imagen o tirarlo entero. El botón de publicar es tuyo.